La L-Carnitina es una molécula que fabrica nuestro propio cuerpo y se sintetiza en los riñones y el cerebro a partir de dos aminoácidos esenciales, la lisina y la metionina.

Las lisina, con la ayuda de la metionina (compuesta por vitamina C, vitamina B3 y vitamina B6) y el hierro sintetizan la gran cantidad de carnitina. La deficiencia de cualquiera de estos nutrientes conduce a una deficiencia de carnitina.

El papel principal de la carnitina es acelerar el proceso de oxidación de ácidos grasos y de esa manera la producción de energía (transformar la grasa en energía).

Hay muchos alimentos contienen que carnitina especialmente las carnes rojas. Algunos vegetales también contienen pero en muy pequeñas cantidades. La podemos encontrar en aguacates, alfalfa y germen de trigo (menos de 2 mg/100g). Por lo que los vegetarianos tendrán una ingesta muy baja de esta molécula.

También la podemos conseguir comercialmente en pastillas, liquida o en polvo, en varias formas de carnitina, entre las cuales se encuentra la L-carnitina que es la carnitina más utilizada para el tratamiento de muchas afecciones diferentes. La administración de L-Carnitina ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de muchas enfermedades como afecciones cardiovasculares y renales en pacientes que tiene un deficit de esta molécula.

La L-Carnitina que encontramos en el mercado se obtiene de los músculos, los riñones y el hígado de origen animal.

Cada variante de carnitina que podemos encontrar tiene un efecto diferente en el organismo, por tanto si se utiliza para alguna patología deberá de profundizarse (bajo prescripción médica) en el tipo de carnitina apropiado para cada afección, ya sea L-carnitina, L-Acetilcarnitina,…

También es utilizada antes o después de los entrenamientos para aumentar la quema de grasa.

Como quemador de grasa se ha podido demostrar que durante una toma de 4 g diarios divididos en dos tomas durante 24 semanas (6 meses), incrementó la L-carnitina a nivel muscular (aumento de los músculos) en un 21% completándolo con ejercicio aeróbico, en bicicleta al 50%, y al 80% del esfuerzo máximo. Por lo tanto, mejorará el envío de ácidos grasos de cadena larga a las mitocondria de las células para que se usen como energía.

La ingesta de L-Carnitina aumentará la quema de grasas, nos ayudará a consumir menos glucógeno, disminuir la acumulación de ácido láctico, con lo que disminuirá la fatiga, aumentará la resistencia, y el rendimiento. Si no realizamos ejercicio el resultado no será el mismo.

Para ser más claros tienes que estar tomando esta suplementación durante 6 meses para ver resultados y es imprescindible que se realice ejercicio, ya que si no hay movimiento la quema de grasas no será tan efectiva.

También se utiliza como recuperador muscular, reduce el dolor de los músculos y evita posibles microroturas fibrilares.

Se ha demostrado que conforme envejecemos la producción de carnitina por nuestro propio cuerpo disminuye. El descenso de contenido de carnitina afecta directamente a la capacidad del músculo de producir energía, aumentando la posibilidad de que los tejidos dejen de funcionar correctamente. Por este motivo es importante mantener unos niveles adecuados de esta molécula.

Si empiezas a tomar L-carnitina aumenta la dosis progresivamente, y si la consumes durante largos periodos de tiempo, descansa de vez en cuando. Tómala con agua para sintetizarla mejor.

La dosis diaria adecuada de carnitina en cualquiera de sus formas suele oscilar entre los 1500 y 4000 mg dividida en varias tomas (se recomienda al menos dos).