Las diferencias entre nosotros lo cambian todo, desde la forma en que digerimos los alimentos a la forma en que nos recuperamos de ejercicio. Esta vez, vamos a ver cómo cambia la nutrición para cada uno de nosotros, y cómo podemos utilizar esta información para crear un plan de dieta a la medida. Así que vamos a echar un vistazo a algunas diferencias individuales que afectan a la forma de digerir los alimentos .

El papel de las hormonas

Un estudio realizado en la célula examinó los niveles de azúcar en sangre después de una comida. El índice glucémico (IG) se utiliza para clasificar los alimentos en base a cómo afectan el nivel de azúcar en la sangre. Los investigadores encontraron que el IG podía variar de persona a persona, lo que sugirió que cada individuo tiene una reacción diferente a los carbohidratos. Por ello, el equipo de investigación abogó por un enfoque específico para cada persona a la nutrición.

Además, en los últimos veinte años, los científicos han aprendido mucho más acerca de cómo las hormonas afectan el hambre. La hormona leptina es liberada de las células de grasa y proporciona información sobre la cantidad de calorías que está ingiriendo. Sin entrar en demasiados detalles, la leptina inhibe el neuropéptido que envía una señal cuando tenemos hambre.

Otra hormona llamada germina da señales a nuestro cuerpo de que tenemos hambre, y es responsable de los gruñidos en el estómago. Cada uno de nosotros tiene diferentes cantidades de leptina, grelina, y el neuropéptido, por lo que cada uno vamos a ser más o menos sensibles a su presencia. Estos niveles de la hormona también fluctúan. Éstos son sólo algunos factores que conducen a cambios en los niveles:

  • Sueño: La falta de sueño tiende a reducir la leptina y la grelina aumenta. Es probablemente una de las razones por la que puedes tener más hambre después de unas cuantas noches de menos horas de sueño.
  • Frecuencia de comidas: Ayuno intermitente tiende a restablecer la sensibilidad a la leptina.
  • La ingesta de calorías: Las dietas bajas en calorías tienden a disminuir la leptina y la grelina aumenta, lo que a menudo conduce a comer en exceso después que la dieta se termina.




El papel de las bacterias intestinales y Enzimas

Tenemos una enzima llamada amilasa en la boca que descompone el almidón en azúcar. Su composición genética cambia la cantidad de amilasa que produce. Los investigadores encontraron que las personas con menos amilasa habían aumentado la respuesta de azúcar en la sangre. Esto significa que nuestra genética cambian la forma en que digerir el almidón, incluso en el inicio de la digestión.

Las bacterias en nuestros intestinos también influyen en la digestión. Una investigación adicional sugiere la introducción de variedades específicas de las bacterias del intestino puede conducir a la pérdida de peso. Además, las personas con mayor diversidad de tipos de bacterias intestinales tienden a ser más delgados.

Poniendo en práctica la teoría

Entonces, qué debo hacer ahora?

  • Cambia tus costumbres alimenticias para ver cómo te afecta: Algunos cambios pueden tardar semanas o meses para tener efecto. Pueden pasar semanas para que tu microflora intestinal de transición por ejemplo de una dieta carnívora a una dieta vegetariana. Date tiempo para evaluar si funciona o no.
  • Refleja en la que las dietas lo que te ha funcionado bien en el pasado: Tu cuerpo ha cambiado desde que has empezado la dieta, puede ser un buen momento para comenzar tu control.
  • Realizar un seguimiento de los cambios: Es importante mantener la nota de sus resultados. Yo sugeriría anotando peso, porcentaje de grasa corporal, el estado psicológico, y los efectos secundarios, junto con tu diario de comida. Te permitirá mirar hacia atrás y determinar si tus cambios funcionaron.

Aquí están algunos cosas que tu podrías poner a prueba en estos experimentos de dieta:

  • Coma menos alimentos procesados: Los alimentos con altos niveles de sustancias químicas tienden a dañar a las bacterias intestinales y cambiar nuestros sistemas.
  • Coma más vegetales libres de pesticidas: productos a base de plantas tienden a proporcionar los nutrientes que ayudan a que crezcan sus buenas bacterias intestinales.
  • Evitar los antibióticos si se puede: Los antibióticos pueden afectar a las bacterias intestinales. Utilizar alimentos fermentados o probióticos para volver a crecer las bacterias intestinales saludables.

Adapta la alimentación a Ti

Las dietas básicas podrían funcionar para muchas personas que tienen sobrepeso. Pero tu alimentación debe adaptarse a ti. La dieta de otra persona no es la mejor solución. A medida que construyes tu plan de nutrición individualizada, recuerda que los sistemas interactúan, y tu sistema digestivo es tan único como tu.