La alcachofa un una verdura habitual en la dieta mediterránea con muy pocas calorías que nos ayuda a regular los niveles de colesterol, problemas circulatorios y de corazón.

Es rica en fibra, lo que nos ayuda a controlar controlar el apetito y tener más sensación de saciedad, además al contener fibra que regula nuestro transito intestinal y a previene el estreñimiento.

Contiene minerales como el potasio (el más abundante), pero también es rica en magnesio, fósforo y calcio, muy buenos para el sistema nervioso, además de vitamina B1, A, y C.

La alcachofa es ideal para una dieta depurativa por las propiedades diuréticas que tiene por un componente que posee “la cinarina”. Además de el magnesio que provoca un pequeño efecto laxante que favorece la eliminación de grasas y líquidos de nuestro cuerpo, ayudando a combatir la obesidad. También contiene taninos, que actúan como anti-inflamatorio.

Contiene un polisacárido que es inulina, que nos ayuda mantener estables los niveles de glucosa en sangre, muy recomendable para los que padecen diabetes y para los que practican deporte.




Las cantidades de los nutrientes de la alcachofa pueden variar según el tipo que escojamos, además que pueden ver alteradas según la preparación y como la cocinemos.
Al vapor, cocidas (una vez cocidas no se pueden consumir pasadas 48 horas, las puedes congelar caundo ya estén cocidas), a la plancha, en ensaladas, o en forma crema o puré son algunas de las preparaciones más adecuadas para quienes desean perder peso.

La alcachofa favorece el drenaje muscular, elimina el agua sobrante que nos hincha los músculos y permite que tengamos un aspecto marcado de la musculatura.

A la hora de elegirlas escogelas que estén firmes y bien apretadas!!